El actor "Eugenio Casals"en la cárcel de Porlier.

El actor "Eugenio Casals"en la cárcel de Porlier.
El actor "Eugenio Casals"en la cárcel de Porlier.

sábado, 18 de abril de 2015


El doble recuerdo hoy en día de  lo que fue  a tenor de sus dos etapas claramente distintas: Checa republicana (1936/1939) y Cárcel franquista (1939/1944).
Actualmente se tiende a tener un recuerdo mayor o quizás mejor documentado sobre la época de la primera postguerra .La falta de trabajos sobre los vencidos durante la dictadura, hizo que proliferaran más trabajos sobre el periodo de dominación franquista. No obstante la violencia física, encarcelaciones, ejecuciones y depuraciones políticas también fueron muy fuertes durante la guerra misma en ambos bandos.
 Lo que pretendo con este trabajo es demostrar que  la actual actitud de todos los interesados en recordar y en investigar la violencia y la crueldad de esa época (guerra civil y primeros años de la dictadura) continua siendo parcial e interesada y  que aunque hay muy buenos trabajos historiográficos, no dejan sus autores de estar implicados de una manera u otra. Como objeto de estudio, escojo el doble uso de las “Checas” o prisiones que sirvieron a ambos bandos  durante la “Guerra civil Española“ y en especial a la de “Porlier” de “Madrid”, donde estuvo recluido mi bisabuelo, “Eugenio Casals Fernández”.
Escogí este tema por motivos románticos y familiares. ¿Quién no ha estado nunca implicado emocionalmente con ese periodo tan negro de nuestra historia? Es imposible escapar del pasado, si no fue tu  abuelo, fue tu madre, niña de la guerra,la que  acabó contándote las susodichas batallitas. En mi caso accedí por casualidad a unos documentos que aumentaron mi interés por el tema. Mi bisabuelo fue actor y director de escena y con tal pretexto le pedí a mi abuelo que le pidiese a su hermano recuerdos de su padre. Entre trajes de sainete, fotos y recortes de prensa apareció una carpeta en la que estaba inscrito un nombre “Porlier”, nada tenía que ver con el militar liberal, era una carpeta que contenía su documentación penitenciara (juicio, permisos que tuvo que firmar cuando estuvo en libertad), programas de veladas literarias que el organizaba, una carta explicando el motivo de su cautiverio y una curiosa publicación llamada “Redención”. Poco después encontré la referencia de una foto de mi bisabuelo en la prisión de “Porlier” a través de una página webb. A consecuencia  eso me puso en contacto con una organización de represaliados del franquismo en Madrid con los que posteriormente colaboré.
A comienzos de 1936 se desató, principalmente en Madrid, una ola de violencia política semejante a la de los pistoleros anarquistas y a la de  los del sindicato libreen Barcelona de los años veinte. Los asesinatos políticos aumentaron activándose una cadena de venganzas cada vez más sangrienta. Los primeros meses de la guerra (en el mismo año)  fueron una continuación de lo  mismo proliferando el terror, sobre todo en los espacios de la retaguardia. Las noticias de atrocidades cometidas por el enemigo estimulaban la violencia del contrario  y así cada uno en su zona cometía todo tipo de barbaridades. Es el tiempo de “paseos”, de “sacas” y de “Checas”, palabra esta que servía para nombrar tanto a la policía política que cometía las purgas o asesinatos, como (por derivación) a los lugares donde los cometían.

Porlier, fue una checa más de Madrid. En realidad era un colegio que acabó siendo la “Prisión Provincial de Hombres nº 1”al servicio primero del gobierno republicano y luego del franquista, más tarde volvió a ser el “Colegio Calasancio”.

Como anécdota reseñar que existe una cofradía creada en plena postguerra (“Divino cautivo”) por y para las víctimas de los vencedores exclusivamente.
-Doc. / 1 Fragmento de carta del preso Eugenio Casals a su hijo Carlos(Es una fuente escrita original de 1939, no se la fecha exacta porque me falta la primera hoja). 
El día 15 de Enero de 1939 se dio por terminada la actuación en el Liceo. El día 26 del mismo  mes entraron en Barcelona las tropas nacionales. Yo allí permanecí en espera del restablecimiento de comunicaciones para regresar a mi hogar. El 22 del siguiente Febrero a las 12 del día, fui detenido en la calle Fontanella y llevado con toda clase de precauciones a una comisaría donde fui despojado de mi reloj, pulsera de oro, petaca de plata, cartera con algunos billetes nacionales y una pequeña cantidad  de monedas. Nada de esto he vuelto a ver a pesar de mis reiteradas y legales peticiones. Llegado a la comisaría fui invitado a sentarme y así permanecí hasta las nueve de aquella noche sin tomar alimento, ni beber un mal trago de agua ni efectuar ningún funcionamiento fisiológico. Sin documento alguno que acreditara mi personalidad fui trasladado a un calabozo de la calle Córcega. Antes de salir de comisaría y ante uno de los policías que habían efectuado mi detención, presté una breve declaración.
Nombre, domicilio, profesión, edad, estado, haciendo constancia de haber pertenecido a I R de Madrid y a la C N T para poder efectuar el ejercicio de mi profesión y que profesaba la fé católica. Fui metido en el calabozo, citado, donde éramos veintitantos seres humanos. Aquello era tan pequeño que ni sentarnos podíamos; de pie, recostados unos en otros, sin aire ni luz, enfermo con padecimiento de hernia inguinal derecha en periodo agudo, sin cama, beber, ni poder orinar, permanecí allí 24 horas justas.

A las 9 de la noche siguiente, es decir a las 24 horas justas, fui sacado de allí y metiéndome en un camión me llevaron a un sitio que el vulgo llamaba “Checa de la Tamarita”, donde fui arrojado como desperdicio humano, entre otros 15 individuos  que allí se encontraban. Habitaciones subterráneas, sucias, húmedas, sin ventilación de ninguna clase, por todo sol una macilenta lámpara eléctrica de filamento de carbón, sin más que un puñado de paja que pudiera servir de descanso, sin nada en fin; por toda medida higiénica un cubo para que todos aquellos hombres hicieran sus más perentorias necesidades. En los 10 días, con sus noches que allí permanecí, sin afeitarme, lavarme, ni poder cambiar de ropa, lavándome con el único pañuelo que poseía,  con las emanaciones que una de sus paredes tenía, el único alimento que disfruté fue un chusco que al entrar me dieron y que yo vista la situación de aquellos seres que había, repartí en 15 partes y otro chusco que me dieron al cuarto día de mi estancia. Es decir en 10 días  completos solo tuve por alimento un chusco y 15 partes de otro.
Al cuarto día de mi permanencia en aquel paraíso, fui esposado y conducido por un policía, pistola en mano, a un departamento de piso superior e interrogado por otro policía, que después de las preguntas de rigor, me dijo  le dijese el credo, el padre nuestro y alguna otra oración; si yo había tenido relación  con sacerdotes y militares, respondí que sólo había tenido contacto con elementos artísticos. Como yo quería ser sincero y nada tenía que ocultar por mi situación honrada en todo momento, hice constar, repitiendo lo dicho en mi primera declaración, esto es,  haber pertenecido a I R y a C N T.  Usted, me dijo, ha sido de los primeros en ir al frente  con las milicias de I R  dígame como y porque asesinó usted, al sacerdote, al militar, porque dio usted el tiro de gracia y no sé quién me dijo que participó en la destrucción del sagrado corazón de Jesús y no sé cuántas cosas más. ¿Qué atrocidades está usted diciendo? Y él contestó, son las mismas palabras que usted ha dicho a “Moreno Torroba” y que él ahora nos refiere. Yo quedé perplejo. En el curso del interrogatorio, me hizo saber que Torroba se encontraba en aquellos momentos actuando en Barcelona ¡que valiente punto está hecho el tal “Moreno Torroba”! , a lo cual yo nada objeté. Ante mi protesta a la viles acusaciones de que fui objeto me dijo: quitase usted las gafas  y la americana, lo hice y con un bastón de goma, de forma inhumanitaria cruel, descargó sobre mí una furiosa lluvia de golpes. Cuanto más negaba, mayor era la lluvia de golpes. Con el sentido casi perdido, por el intensísimo dolor, herido y mal trecho, sacando fuerzas de flaqueza, dije: cuanto manifiesto es verdad y solamente la verdad he de decir aunque me cueste la vida. Aquel energúmeno, aquel sádico del infierno, redobló su furia y golpes  hasta que quedé sin sentido en el suelo.
Transcurridas 48 horas, fui sacado y conducido al mismo local donde fui totalmente apaleado y allí, ante los mismos policías y por las mismas causas, por un hombre, al menos figura de tal ¿tenía?, con boina roja fui nuevamente apaleado, pero esta vez, la paliza, fue de mayores proporciones aun. A los diez días de mi estancia en la Tamarita fui transportado en un camión a la Cedular de Barcelona y arrojado en una celda entre 10 individuos más en una celda construida para uno! Como sería lo pasado en laTamarita, que al dejarme allí,  me pareció que me habían llevado al Hotel  Regina, donde estuve anteriormente en Barcelona.
En aquella celda permanecí más de un mes, sin ropa para mudarme, sin poder afeitarme, enfermo, sin comunicación con los míos. Hecho una verdadera bestia estaba cuando fui llamado por la dirección  para encargarme de la formación de una orquesta  y coros con elementos reclusos para servir para la celebración de santas misas, efectuar conciertos y festivales.. Desde entonces, cambió mi situación, fui mucho mejor tratado y considerado y yo, según manifestación del director hice una labor, dentro de la prisión de alto valor cultural. Conciertos, festivales, charlas, conferencias y organización de una exposición de artes plásticas.

Con el afecto y la consideración, pues en hora a la verdad  era tratado bien. El día 20 fui trasladado a esta prisión Porlier. 
Nodo (Porlier)
Doc.4 Entrevista a Dª Paloma Casals, a cerca de sus recuerdos de los primeros días de la guerra. 23/02/2013

¿Cuáles son tus recuerdos del Madrid del principio de la guerra?

Lo que te comenté, de lo revolucionado que estaba Madrid, yo era muy pequeña. Por un lado estaban los falangistas tirando tiros desde los tejados, los “Pacos” que llamaban.

¿Quién eran los Pacos?

La derecha, gobernados por los falangistas.

¿Eran pistoleros?

Eran exaltados, gentes de familias de derechas, gobernados por “José Antonio Primo de Rivera”, exaltadísimos contra la izquierda que eran los llamados milicianos que estaban a cargo de las checas, haciendo de las suyas y cada uno atacaba y en medio el pueblo llano como siempre.

¿Qué recuerdos tienes de la prisión de “Porlier”?

Me acuerdo que era entonces “Checa” y fue en Junio o Julio del año 36, en la misma acera, recuerdo era muy pequeña iba de paseo con la muchacha que tenían mis padres. Íbamos dando un paseo al lado de mi casa que yo vivía en la calle “Lista” que estaba al lado de la prisión , en la acera sentada en una silla una mujer desmayada y a su lado con un cepillo de cepillar la ropa  , la mojaban en agua y la frotaban la cara para levantarla porque estaba totalmente desmayada y corrió el rumor y así debió de ser que ella fue a visitar a un hijo o a un marido que estaría preso y cuando llegó se encontró que  le habían dado el paseo y ella de la impresión tan grande se desmayó y allí estaba en la calle rodeada de gente y alguien que la estaba auxiliando tratando de reanimarla.

¿Se vivía con miedo o recuerdas que tus familiares temieran por su vida?

Pues sí, sí, había mucha inseguridad. Porque por la calle había muchos milicianos  que te paraban y te pedían documentación y a veces lo arreglaban pegando un tiro.

¿Sufrió alguna agresión algún pariente tuyo?

Una tía mía, que vivía en la calle Cavanilles de Madrid cerca del puente de Vallecas, por ser religiosa, porque era muy religiosa  y a pesar viuda de un notario con muy poco dinero y pasándolas muy estrechas, fue arrastrada  estirada de los pelos  y amenazada.

¿Fue igual de dura la violencia de ejercida por los dos bandos?

El día de hoy, reflexionando pienso, que de una parte y del otro había mucho odioy hubo muchísimas barbaridades  lo mismo de un lado que del otro.

¿Fueron igual de crueles, tanto un bando como el otro?


Sí, yo creo que sí.